Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de abril, 2011

"Así era Yamiled, mi mujer"

A Yamiled Giraldo la asesinaron unos sicarios como venganza a la denuncia que interpuso contra el dueño de un club de alterne. Se cumplen siete años de su muerte. Las cinco personas que participaron en su asesinato fueron condenadas a penas de entre 20 y 22 años de cárcel. El crimen se fraguó en la cárcel y lo ejecutó un sicario contratado por José Lareo López, el dueño del club de alterne al que ella denunció en 2002 y que fue condenado a 18 años en 2004. Dos años después, con la sentencia en la mano, Carlos Echeveste, su marido, decidió romper su silencio.

En recuerdo de Yamiled y de todas las mujeres que siguen sufriendo la misma violencia y tienen miedo a denunciar. Porque hoy las instituciones siguen dando la espalda al problema de la Trata de Personas.
Publicado en Diario de Navarra el 25 de abril de 2009
Por Iván Benítez y Gabriel González


Es lunes, 11 de abril, y las campanas de Ituren avisan de que son las tres y media de la tarde. José Carlos Echeveste, de 45 años, ca…

Infierno

Me han vuelto a preguntar cómo imagino el infierno.
Basta con abrir los ojos.



                                                                 Mostar


  Nicaragua
Argelia .

Nadie fracasa mientras no se rinda

Vive la vida con ilusión, sé descaradamente feliz










Uno no sigue las huellas en el agua

Los "invisibles" de Pamplona

Miradas desconfiadas. Ojos ojerosos. Vidriosos. Cabellos desaliñados, grasientos. Sonrisas desdentadas. Yemas amarillas. Colillas de tabaco a punto de consumirse. Espaldas encorvadas. Rodillas abiertas por las caídas. Cejas rotas. Uñas largas. Silencios. Una fuente de agua. Bancos de madera. Bolsas de plástico. Botellas de vino. Litronas de cerveza. Un bocadillo. Un café. Botas militares. Un pantalón de camuflaje. Es jueves 14 de abril de 2011. Son las diez y media de la mañana en la Plaza Recoletas de Pamplona. Chus tiene 37 años y no ha pasado buena noche. Una noche más ha dormido en un cajero. Y ya son unos cuantos años. Ayer se levantó a las siete. Desayunó un café con leche y una cerveza y, acto seguido, como todas las mañanas, se dirigió a su cita con la "vida". Renqueante, alcanzó uno de los bancos, se tumbó, y se quedó dormido de nuevo. A las diez se volvió a levantar. Aturdido, con la mirada confusa, se encaramó al respaldo, levantó sus pantalones militares hasta l…