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Aterriza como puedas (cuando se para el motor)

Con tan solo 5 años de edad, Pedro Santurde López ya soñaba con volar. No recuerda bien el motivo que prendió esta chispa. Tan solo que quería ser piloto. Tal era esta obsesión que el primer regalo que pidió a los Reyes Magos fue una maqueta de avión. Un regalo que, sin embargo, quedó empañado por el “despiste” de los Magos de Oriente. Le trajeron una ambulancia. Esos días de enero, Pedro los pasó malhumorado por el presente hasta que se le ocurrió dar la vuelta la situación. Fabricó unas alas de papel y las pegó en la ambulancia. Con el paso de los años su inquietud fue tomando altura. Las pocas monedas que recibía de paga las gastaba en las máquinas de los bares jugando a aterrizar y despegar aviones. Y por la noche -ya en casa-, se tumbaba en la cama, cerraba los ojos y daba rienda suelta a su fantasía de aviador. Pero un día los sueños tuvieron que tomar tierra. Pedro debía revelar a su padre su deseo de estudiar en una academia para piloto. Anhelo que su padre zanjó con un “¡déj…
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San Valentín bajo las bombas en Damasco

Si es complicado entrar en Siria, lo es más aún dejarla. Después de meses de gestiones en 2017 para conseguir el visado, recibo una llamada en enero de 2018: “Le han concedido el visado para viajar a Siria”. Las palabras de la funcionaria cayeron como un jarro de agua fría. No lo esperaba. Mientras asimilaba el mensaje, la voz de la funcionaria continuaba: “Pero tiene que confirmar el viaje esta misma semana. Debe presentarse en Madrid con el pasaporte, el billete, la lista de material que va a llevar... Y una cosa más, -añade- el visado es sólo para 10 días”. Al colgar, sobreviene una mezcla de angustia y felicidad. Todo a la vez.
La imagen de Georges Sabé, Hermano Marista de origen sirio se encarga de devolver la calma. Me tranquiliza recordar el eco del discurso que pronunció en diciembre de 2016 en el Palacio de Navarra. Lo hizo con un crucifijo de madera al cuello y vestido con una sudadera azul, color que distingue a la orden. Ese día, los Hermanos Maristas Azules recibían el Pr…

Héroes de carne y hueso

Un alpinista, un médico, un empresario, un piloto de helicóptero, guardias civiles y un policía nacional cuentan qué les empujó a dar un paso más y salvar a otra persona.




Mikel Zabalza, alpinista, guía de montaña

Frente al segundo café de la mañana -son las nueve y media- el escalador Mikel Zabalza Azcona, de 47 años y padre de un chico de 13, Martín, despliega la cordada de su vida y se descuelga en su interior como un espeleólogo. Al entrar en ella, en su vida, su cuerpo, un junco de 64 kilogramos, transpira valores. Unos principios de austeridad que inocularon Francisco Javier y Ana, sus padres, tanto a él como a sus ocho hermanos. Un aliento que ha cimentado, en parte, una actitud frente a la vida. “Vivíamos en 100 m2 once personas, mis padres y los nueve hermanos. No había mucho espacio. Vivíamos con poco, de forma austera, y quizá esta austeridad se acabó metiendo en el disco duro”, cuenta Zabalza. “Soy de Pamplona de toda la vida , un auténtico PTV”, sonríe. “Mi padre nació en la…